Transformaciones
La zona del Vaticano sufrió una transformación radical en el siglo IV, cuando el cristianismo se impuso al culto pagano. Tras la abdicación de Diocleciano, responsable de las últimas grandes persecuciones, las guerras de sucesión por el poder terminaron con el nombramiento en el año 307 del emperador Constantino.
Hijo de uno de los generales de Diocleciano, Constantino fue reconocido como emperador en el año 312, tras la derrota de su rival Majencio en Saxa Rubra, cerca de Roma. Al año siguiente, el emperador estableció la liberalización de la religión con el Edicto de Milán. El cristianismo dejara de tener obstáculos y pudiera ser profesado libremente. A partir de entonces, los poderes político y religioso dejaron de estar unificados en la persona del emperador. En el año 330, la capital se trasladó a Oriente, lo que llevó a la fundación de una ciudad con su nombre en el Bósforo: Constantinopla. Así, Constantino convirtió a Roma en el centro religioso del Imperio
Y para ello inició un intenso programa de construcción para dotar a la naciente Iglesia de dignos lugares de culto. El primer edificio erigido fue la Basílica, para asegurar una adecuada celebración del Príncipe de los Apóstoles. A continuación, la iglesia de San Juan de Letrán, luego la residencia papal y el palacio imperial. Siguieron, Santa Croce in Gerusalemme, San Pietro e Marcellino, San Sebastiano, San Lorenzo fuori le Mura. Y, por último, la iglesia de Sant’Agnese.
La Basílica de San Pedro también ha crecido gracias a las obras y donaciones de príncipes y papas. En el año 800, Carlomagno fue coronado por el Papa León III. Después de él, Lotario, Luis II y Federico III.
La “Fábrica de San Pedro”
A comienzos de la Alta Edad Media, la ciudad de Roma entró en un progresivo declive, dejando de ser el corazón de un gran Imperio. Durante muchos años se convirtió en el objetivo de los saqueos de los bárbaros. Los godos de Alarico (410) y Vitiges (537- 538), los vándalos de Genserico (445), que cortaron los acueductos para aplastar la ciudad, y finalmente Totila (545-546). Mil años después de su fundación, San Pedro se estaba deteriorando, y Nicolás V decidió emprender una amplia restauración. Sugerida por León Battista Alberti, fue diseñada por Bernardo Rossellino.
Nueva Generación de Papas
Durante el Renacimiento, un nuevo clima cultural y político emergía en Italia y Europa. La reconstrucción de Roma fue emprendida por una nueva generación de papas. Ellos veían en las grandes obras un medio para llegar a las masas.
Así comenzó el magnífico proyecto de Nicolás V, la restauración de monumentos antiguos que pudieran servir como infraestructuras para la ciudad papal: las Murallas Aurelianas, los puentes, el mausoleo de Adriano transformado en castillo, varios acueductos, la reconstrucción o reparación de las cuarenta basílicas que conforman las Santas Estaciones de peregrinación. Por último, la creación de una pequeña ciudad en la colina del Vaticano, vista como una ciudad santa diferente de la ciudad profana, al otro lado del Tíber y conectada sólo por el puente del Castillo de San Ángel.
Papa Julio II Della Rovere
Nicolás V sólo consiguió completar una pequeña parte de su proyecto. La nueva basílica fue construida por Julio II Della Rovere. Las obras comenzaron con la demolición de gran parte de la antigua iglesia, diseñada por Bramante. La intención era crear un edificio de cruz griega inspirado en el Panteón. Se construyeron los pilares centrales del diseño de Bramante, con los grandes arcos que sostienen la cúpula, y se crearon los espacios adyacentes a la parte central, para luego suspender los trabajos durante 20 años.
En 1527 se produjo el terrible saqueo de Roma por los lansquenetes. Más tarde los trabajos fueron reemprendidos – con una extraña y recurrente competencia entre un plan de cruz griega y un plan de cruz latina. Por Frà Giocondo, Rafael, Giuliano da Sangallo, Baldassarre Peruzzi, Antonio da Sangallo el Joven y, finalmente, Miguel Ángel. El Artista florentino, reaplicó el diseño de Bramante, reestructurando las zonas más pequeñas que rodean la parte central e iniciando la construcción de la cúpula. La Cúpula, sólo fue completada en 1593, bajo Sixto V, por Giacomo Della Porta y Domenico Fontana.
Pablo V
Bajo el pontificado de Pablo V se decidió restaurar la basílica con la vuelta definitiva a la planta de cruz latina. El arquitecto Carlo Maderno añadió tres capillas a cada lado del edificio y llevó las naves hasta la fachada actual. La restauración iniciada en 1607, terminò en 1614. La ultima restauración de la basilica fue para el Jubileo del año 2000.
Esta obra de Maderno ha sido muy criticada porque, al ocultar el tambor a la vista, amortigua el efecto ascendente de la cúpula. La consagración de la nueva basílica fue celebrada por Urbano VIII en noviembre de 1626. Al final de esta grandiosa obra, el milagroso equilibrio entre las antiguas ruinas y las escenas barrocas de la Roma papal fue tan grande que fascinó a grandes viajeros como Byron, Goethe, Stendhal…
